Cuando parecía que Ceuta empezaba lentamente a recuperar algo parecido a la normalidad, aparece una nueva sorpresa. El decreto estatal contempla instalaciones deportivas de la ciudad entre los posibles espacios para atender la emergencia migratoria. Y Juan Jesús Vivas responde con absoluta contundencia: los polideportivos no se tocan. Ángel Víctor Torres, recién encargado de coordinar la crisis, intenta tranquilizar diciendo que solamente se utilizarían en una situación extrema y buscando consenso. Perfecto, pero entonces pregunto: ¿en qué quedamos? ¿Se van a utilizar o no?
Porque aquí no hablamos solamente de edificios. Hablamos de niños, familias, colegios, clubes y miles de usuarios que dentro de pocos días necesitan recuperar su actividad normal. La Federación de Fútbol de Ceuta ya ha advertido de las consecuencias que tendría perder instalaciones utilizadas por más de 3.000 menores. Los niños ceutíes también han soportado estas semanas de incertidumbre. Y ahora que comienza el curso deberían poder volver al colegio, entrenar y hacer deporte con normalidad. Ellos tampoco son responsables de esta crisis y también tienen derechos.
Vivas asegura que hará todo lo posible para impedir la utilización de esos espacios y pide que desaparezcan del decreto. Torres responde que el listado representa una previsión «de máximos», que puede modificarse y que no pretende imponer decisiones unilateralmente. Pues hagan algo revolucionario en nuestra política: pónganse de acuerdo antes de hablar. Porque después de semanas escuchando versiones diferentes sobre cifras, plazos, avisos del CNI y responsabilidades administrativas, lo último que necesita Ceuta es otra batalla entre Madrid y la Ciudad sobre dónde meter a miles de personas.
Y que nadie interprete esto como una llamada a abandonar a quienes necesitan asistencia. El Estado tiene la obligación de atenderlos dignamente y encontrar instalaciones adecuadas. Precisamente por eso existe un Gobierno de España con recursos, patrimonio, capacidad logística y competencias extraordinariamente superiores a las de una ciudad de apenas veinte kilómetros cuadrados. Lo que no parece razonable es que la solución vuelva a consistir en pedir a los ceutíes otro sacrificio después de todo lo que llevan soportando. Antes de quitar instalaciones deportivas a los ciudadanos deberían agotarse todas las alternativas disponibles.
Por eso quiero una respuesta sencilla y sin letra pequeña: ¿los polideportivos se utilizarán o no? Vivas dice que no. El decreto mantiene esa posibilidad. Torres dice que únicamente en último extremo. Tres mensajes para una misma ciudad que lleva demasiado tiempo escuchando explicaciones. Ceuta necesita recuperar sus calles, sus colegios, sus instalaciones deportivas y, sobre todo, la seguridad y tranquilidad de sus familias. Resolver una emergencia no puede significar convertir en provisional la vida cotidiana de toda una ciudad.
JMACGYVER
Atender dignamente al que llega es una obligación del Estado. Defender los derechos y la normalidad de quienes ya viven en Ceuta también. Una cosa no puede hacerse olvidando la otra.
