JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO: DERECHOS SOCIALES Y UNA CRISIS QUE TARDÓ EN RECONOCER

Llegó a La Moncloa tras la conmoción del 11-M, impulsó importantes reformas sociales e intentó acabar con ETA mediante el diálogo. Sin embargo, la crisis económica, el aumento del paro y sus rectificaciones marcaron el final de su presidencia.

José Luis Rodríguez Zapatero gobernó España entre abril de 2004 y diciembre de 2011. Sus dos legislaturas fueron completamente diferentes.

Durante la primera, España continuó creciendo y su Gobierno aprobó reformas sociales que transformaron la vida de muchos ciudadanos. Durante la segunda, la crisis financiera internacional y el estallido de la burbuja inmobiliaria golpearon duramente al país.

Zapatero pasó de representar una nueva etapa de optimismo político a tener que adoptar medidas económicas contrarias a buena parte de su programa. Su presidencia dejó avances sociales importantes, pero también una grave pérdida de confianza por su tardanza en reconocer la magnitud de la crisis.

UN POLÍTICO POCO CONOCIDO QUE LLEGÓ A DIRIGIR EL PSOE

José Luis Rodríguez Zapatero nació en Valladolid en 1960, aunque su vida personal y política estuvo muy vinculada a León. Licenciado en Derecho, fue elegido diputado en 1986 y ocupó un escaño en el Congreso durante muchos años.

En el año 2000, después de la segunda derrota electoral de Joaquín Almunia frente a José María Aznar, el PSOE necesitaba renovar su dirección. Zapatero se presentó como representante de una nueva generación y ganó por un estrecho margen el congreso del partido.

Su discurso hablaba de diálogo, talante, derechos civiles y una forma diferente de hacer política. Al principio, pocos pensaban que aquel dirigente relativamente desconocido llegaría a ser presidente del Gobierno cuatro años después.

LAS ELECCIONES MARCADAS POR EL 11-M

Las elecciones generales del 14 de marzo de 2004 estuvieron inevitablemente condicionadas por los atentados del 11 de marzo en Madrid, en los que fueron asesinadas 193 personas.

España vivió tres días de dolor, confusión y enorme tensión política. La información ofrecida inicialmente por el Gobierno de José María Aznar apuntó hacia ETA, mientras la investigación fue mostrando la autoría del terrorismo yihadista.

En ese ambiente, el PSOE ganó las elecciones y Zapatero fue investido presidente.

Es imposible saber con certeza cuál habría sido el resultado electoral sin los atentados. Lo que sí puede afirmarse es que la gestión informativa del Gobierno durante aquellas horas provocó una fuerte desconfianza en una parte importante de la sociedad.

LA RETIRADA DE LAS TROPAS DE IRAK

Una de las primeras decisiones de Zapatero fue ordenar la retirada de las tropas españolas de Irak.

Era una promesa electoral y respondía al rechazo que la guerra había provocado entre buena parte de los españoles. Sus partidarios consideraron que Zapatero había cumplido su palabra y recuperado una política exterior más independiente.

Sus críticos sostuvieron que la retirada se realizó de manera demasiado rápida y perjudicó la relación con Estados Unidos. En cualquier caso, la decisión marcó desde el principio una clara ruptura con la política exterior del Gobierno de Aznar.

UNA LEGISLATURA DE GRANDES REFORMAS SOCIALES

La primera legislatura de Zapatero estuvo definida principalmente por la ampliación de derechos civiles.

En 2005 se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo. España se convirtió así en uno de los primeros países del mundo en reconocer plenamente este derecho, incluida la posibilidad de adoptar.

La reforma provocó una gran oposición de la Iglesia católica y de los sectores más conservadores. El Partido Popular recurrió la ley ante el Tribunal Constitucional, aunque años después el tribunal confirmó su constitucionalidad.

El Gobierno también aprobó la Ley de Igualdad, que impulsó la presencia equilibrada de mujeres y hombres en las candidaturas electorales y reforzó las medidas contra la discriminación.

Otra de sus leyes más importantes fue la Ley de Dependencia. Su objetivo era reconocer el derecho de las personas dependientes a recibir servicios o ayudas públicas y crear un nuevo pilar del Estado del bienestar.

La idea fue ambiciosa y socialmente muy valorada. Sin embargo, su aplicación encontró dificultades por la falta de financiación suficiente, las diferencias entre comunidades autónomas y la lentitud en la concesión de algunas ayudas.

Zapatero aprobó además la llamada Ley de Memoria Histórica de 2007. La norma reconoció a quienes sufrieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la dictadura, facilitó ayudas para localizar fosas y ordenó retirar símbolos franquistas de los edificios públicos.

Para unos, fue un acto necesario de justicia hacia las víctimas olvidadas. Para otros, abrió nuevamente divisiones que debían haberse superado durante la Transición.

EL ESTATUTO DE CATALUÑA

Uno de los asuntos más controvertidos de su presidencia fue la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña.

Zapatero había prometido apoyar el texto que aprobara el Parlamento catalán, aunque posteriormente fue negociado y modificado en las Cortes Generales. El Estatuto fue aprobado en 2006 mediante referéndum en Cataluña, pero con una participación inferior al 50 %.

El Partido Popular presentó un recurso ante el Tribunal Constitucional. En 2010, después de casi cuatro años de deliberaciones, el tribunal anuló algunos artículos e interpretó de forma restrictiva otros.

La sentencia provocó una fuerte reacción en Cataluña y alimentó el crecimiento del independentismo. Sería injusto atribuir únicamente a Zapatero el conflicto que estalló años después, pero su gestión del Estatuto aumentó las expectativas y terminó provocando frustración en amplios sectores de la sociedad catalana.

EL INTENTO DE DIÁLOGO CON ETA

En 2006, ETA anunció un alto el fuego permanente. El Gobierno abrió la puerta a un proceso de diálogo con la organización terrorista, con autorización del Congreso y bajo determinadas condiciones.

Zapatero defendía que existía una oportunidad para alcanzar el final de la violencia. Sin embargo, el 30 de diciembre de 2006 ETA colocó una bomba en la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas. El atentado asesinó a Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio.

La bomba rompió el alto el fuego y demostró que la banda terrorista seguía dispuesta a matar.

El proceso fue duramente criticado por el Partido Popular y por asociaciones de víctimas. También dañó la credibilidad de Zapatero, que poco antes del atentado había expresado su confianza en que la situación evolucionaba favorablemente.

A partir de entonces, el Gobierno regresó a la presión policial y judicial. ETA se debilitó progresivamente y el 20 de octubre de 2011 anunció el cese definitivo de su actividad armada.

El final del terrorismo fue resultado de muchos años de actuación policial, cooperación internacional, resistencia de la sociedad y trabajo de distintos gobiernos. A Zapatero le correspondió vivir y gestionar la etapa final, aunque la desaparición formal de la organización no se produciría hasta 2018.

LA SEGUNDA VICTORIA ELECTORAL

En marzo de 2008, Zapatero volvió a ganar las elecciones generales.

España todavía mostraba cifras de crecimiento y empleo aparentemente favorables. Sin embargo, bajo aquella prosperidad existía una enorme dependencia de la construcción, un fuerte endeudamiento privado y una burbuja inmobiliaria que llevaba años creciendo.

La crisis financiera internacional aceleró el estallido de esos problemas.

Durante meses, Zapatero evitó utilizar la palabra «crisis» y sostuvo que España estaba mejor preparada que otros países. Aquella actitud terminó convirtiéndose en uno de los mayores errores políticos de su presidencia.

La crisis no fue creada exclusivamente por su Gobierno. Tenía un origen internacional y la burbuja inmobiliaria española se había formado durante años, incluyendo la etapa de Aznar. Pero el Gobierno de Zapatero no corrigió a tiempo ese modelo económico y tardó demasiado en admitir la gravedad de lo que estaba ocurriendo.

EL DESEMPLEO Y EL PLAN E

La caída de la construcción destruyó cientos de miles de puestos de trabajo. Muchas empresas cerraron, numerosas familias perdieron sus ingresos y el desempleo creció con enorme rapidez.

El Gobierno intentó estimular la economía mediante el llamado Plan E, que destinó miles de millones de euros a financiar obras municipales. En pueblos y ciudades se arreglaron calles, plazas, aceras e instalaciones públicas.

El plan permitió mantener temporalmente algunos empleos, pero muchas de las obras tuvieron poca utilidad económica a largo plazo. Además, aumentó el gasto público sin resolver los problemas estructurales del país.

También se aprobaron ayudas como el cheque bebé y la deducción de 400 euros en el impuesto sobre la renta. Algunas de estas medidas fueron suprimidas poco después, cuando la situación presupuestaria empeoró.

EL GIRO DE MAYO DE 2010

En mayo de 2010, presionado por los mercados financieros y por las instituciones europeas, Zapatero anunció un duro plan de ajuste.

El Gobierno redujo el sueldo de los empleados públicos, congeló las pensiones —salvo las mínimas—, recortó inversiones y eliminó algunas ayudas. Posteriormente aprobó una reforma laboral y elevó progresivamente la edad legal de jubilación de 65 a 67 años.

Para muchos votantes socialistas, aquel fue un momento decisivo. El presidente que había prometido ampliar derechos sociales estaba aplicando recortes que afectaban a trabajadores y pensionistas.

Zapatero defendió que las medidas eran imprescindibles para evitar una intervención financiera de España y recuperar la confianza internacional. Puede discutirse si existían otras alternativas, pero la realidad es que el Gobierno cambió completamente su política económica.

En 2011, PSOE y PP acordaron reformar rápidamente el artículo 135 de la Constitución para introducir el principio de estabilidad presupuestaria y dar prioridad al pago de la deuda pública.

La reforma se aprobó sin referéndum y recibió fuertes críticas. Muchos ciudadanos consideraron incomprensible que los dos grandes partidos pudieran modificar la Constitución en pocas semanas para tranquilizar a los mercados, mientras otras reformas llevaban años aplazadas.

EL MOVIMIENTO 15-M

El 15 de mayo de 2011, miles de personas salieron a las calles para protestar contra el desempleo, la corrupción, los recortes y el funcionamiento del sistema político.

Las acampadas en la Puerta del Sol y en otras plazas simbolizaron el descontento de una generación que no encontraba trabajo ni confiaba en los partidos tradicionales.

El movimiento 15-M no iba dirigido exclusivamente contra Zapatero, pero apareció durante su presidencia y reflejó el agotamiento de su Gobierno. También anticipó la transformación política que años después favorecería la aparición de nuevos partidos.

EL FINAL DE SU PRESIDENCIA

Zapatero decidió no presentarse a un tercer mandato. Alfredo Pérez Rubalcaba fue el candidato del PSOE en las elecciones generales de noviembre de 2011.

El resultado fue una derrota histórica para los socialistas. Mariano Rajoy obtuvo una amplia mayoría absoluta y se convirtió en presidente del Gobierno.

Zapatero abandonó La Moncloa dejando una España muy distinta de la que había recibido: más avanzada en derechos civiles, pero profundamente golpeada por la crisis económica, el desempleo y la desconfianza hacia las instituciones.

LAS LUCES DE ZAPATERO

Entre los principales logros de su presidencia pueden señalarse:

  • La aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo.
  • La Ley de Igualdad y el impulso de la presencia de las mujeres en la política.
  • La creación del sistema de atención a la dependencia.
  • El reconocimiento de las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura.
  • La retirada de las tropas españolas de Irak, cumpliendo su promesa electoral.
  • El debilitamiento definitivo de ETA y el anuncio del cese de su actividad armada.
  • Su apuesta por ampliar derechos individuales y modernizar socialmente España.

LAS SOMBRAS DE ZAPATERO

Entre sus principales errores y controversias destacan:

  • La tardanza en reconocer la gravedad de la crisis económica.
  • No haber frenado durante su primera legislatura la dependencia de la construcción y la burbuja inmobiliaria.
  • El enorme aumento del desempleo.
  • Un Plan E costoso y de eficacia limitada.
  • La improvisación y las continuas rectificaciones en política económica.
  • La gestión del proceso de diálogo con ETA antes del atentado de la T4.
  • Las expectativas creadas alrededor del Estatuto de Cataluña.
  • La reforma acelerada del artículo 135 de la Constitución sin consultar directamente a los ciudadanos.
  • La aplicación de recortes contrarios a sus promesas y a buena parte de su discurso político.

MI REFLEXIÓN

José Luis Rodríguez Zapatero será recordado como uno de los presidentes que más transformó la sociedad española en materia de derechos civiles.

El matrimonio igualitario, la Ley de Dependencia y las políticas de igualdad forman parte de un legado que incluso muchos de sus adversarios políticos han terminado aceptando.

Pero gobernar no consiste solamente en tener buenas intenciones. También exige reconocer los problemas a tiempo, anticiparse y decir la verdad a los ciudadanos, incluso cuando resulta incómoda.

Zapatero tardó demasiado en admitir que España se enfrentaba a una crisis extraordinariamente grave. Cuando reaccionó, tuvo que tomar decisiones opuestas a las que había defendido. Esa contradicción destruyó buena parte de la confianza que había recibido.

No fue el único responsable de la crisis. La burbuja inmobiliaria, el endeudamiento y las debilidades de la economía española venían de años atrás. Tampoco puede olvidarse el origen internacional de la tormenta financiera. Sin embargo, él era el presidente y le correspondía dirigir la respuesta.

Su mandato tuvo, por tanto, dos caras muy claras: la ampliación de derechos sociales y el fracaso al gestionar políticamente una crisis que cambió la vida de millones de españoles.

Zapatero dejó avances que todavía permanecen, pero también una lección importante: negar una realidad difícil no consigue que desaparezca. Solamente retrasa las decisiones y aumenta la desconfianza cuando finalmente hay que reconocerla.


Próxima entrega: Mariano Rajoy — Recuperación económica, corrupción y el desafío catalán.

Categoría: Historia
Subcategoría: Presidentes de la democracia
Etiqueta: De Suárez a Sánchez

Extracto: José Luis Rodríguez Zapatero gobernó España entre 2004 y 2011. Impulsó importantes derechos sociales, vivió el final de la actividad armada de ETA y terminó enfrentándose a una crisis económica que tardó demasiado en reconocer.

Descripción SEO: Luces y sombras de José Luis Rodríguez Zapatero: derechos sociales, matrimonio igualitario, ETA, Estatuto de Cataluña, crisis económica, desempleo y recortes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *