Por JMacGyver | Artículo de opinión
Lo ocurrido este fin de semana en el estadio del FC Barcelona, según las denuncias conocidas, es sencillamente indignante. Aficionados del Real Madrid que habían comprado sus entradas, superado los controles de acceso y ocupado sus localidades habrían sido expulsados por llevar la camiseta de su equipo. Sin insultos, sin amenazas y sin provocar altercados. ¿Desde cuándo una camiseta de fútbol constituye un peligro para la seguridad? Si estos hechos se confirman, estamos ante una actuación absolutamente desproporcionada.
Es una cuestión de puro sentido común. Si el FC Barcelona quiere prohibir las camisetas de equipos rivales en determinadas gradas, que lo anuncie claramente antes de vender las entradas, que lo indique expresamente en ellas y que coloque carteles grandes y visibles en todos los accesos. Entonces, al menos, el aficionado sabrá a qué atenerse antes de pagar y desplazarse hasta Barcelona. Lo que no tiene ningún sentido es permitirle entrar y después expulsarlo. Una circular publicada en la web del club no sustituye necesariamente la información que debe recibir el comprador.
El derecho de admisión no es un cheque en blanco. La Ley 19/2007 establece obligaciones de información sobre las medidas de seguridad, y cualquier restricción debe tener una justificación objetiva y proporcionada. Lo verdaderamente grave es dar por hecho que un aficionado provocará conflictos simplemente por vestir los colores del Real Madrid. ¿El problema es quien celebra pacíficamente un gol o quien no tolera ver una camiseta rival? La seguridad debe actuar contra la violencia, no convertir al aficionado pacífico en sospechoso.
En el Santiago Bernabéu, el Real Madrid ha defendido públicamente que no prohíbe con carácter general el acceso por llevar camisetas de otros equipos. ¿Por qué en Barcelona debe ser diferente? Y todavía hay otra pregunta que nadie debería esquivar: ¿quién devuelve el dinero de la entrada a quien es expulsado sin causa suficiente? Porque cobrar una entrada, permitir el acceso y posteriormente echar al espectador por su camiseta, sin una justificación válida, puede generar responsabilidades para el organizador.
Señores responsables del FC Barcelona: un poco de sentido común, respeto y coherencia. Si establecen prohibiciones, anúncienlas antes de cobrar las entradas y aplíquenlas con criterios claros. Pero no utilicen la seguridad como excusa para justificar cualquier decisión. Una camiseta no es una amenaza, celebrar un gol no es un delito y ser del Real Madrid no convierte a nadie en violento. La verdadera intolerancia no está en llevar los colores del rival, sino en no ser capaz de respetarlos.
El FC Barcelona tiene derecho a prohibir la entrada con camisetas de otros equipos por motivos de seguridad, pero debe informar claramente antes de cobrar la entrada, en taquilla, no basta por internet.
Hay entradas que cuestan entre 600 y 1.500 euros. ¿Es justo descubrir en la puerta del estadio que no puedes entrar por tu camiseta?
El derecho de admisión es legítimo, pero también lo es el derecho del consumidor a estar informado.
¡Seguridad sí, pero con transparencia! Primero informar, después cobrar.
No escribo para convencer, escribo para pensar.
NOTA ACLARATORIA: La imagen que acompaña este artículo es una recreación ficticia realizada con fines exclusivamente ilustrativos. Los personajes, la escena y los acontecimientos representados no corresponden necesariamente a hechos reales
