Para descubrir cómo nació Argentina, primero debemos retroceder miles de años en el tiempo.
Mucho antes de que existiera el nombre «Argentina», mucho antes de la llegada de los españoles e incluso antes de que Europa supiera que existía América, estas tierras ya estaban habitadas.
Los primeros seres humanos llegaron al actual territorio argentino hace más de 13.000 años, aunque algunos estudios sugieren una presencia aún más antigua. Eran grupos nómadas que cruzaron desde Asia hacia América a través del estrecho de Bering durante la última glaciación y, con el paso de miles de años, fueron poblando todo el continente.
Con el tiempo surgieron numerosos pueblos originarios, cada uno con su propia lengua, costumbres y forma de vida. En el noroeste vivían los diaguitas, expertos agricultores y constructores de terrazas de cultivo. En el noreste se encontraban los guaraníes, mientras que en la Patagonia habitaban pueblos como los tehuelches. También existían los qom, los mapuches, los comechingones, los huarpes y muchas otras comunidades que ocupaban distintas regiones del actual territorio argentino.
Lejos de ser un territorio vacío, estas tierras estaban llenas de vida, cultura y organización. Cada pueblo conocía perfectamente su entorno, desarrolló técnicas para aprovechar los recursos naturales y mantuvo tradiciones que, en muchos casos, aún perduran.
En otras palabras, la historia de Argentina no comienza con la llegada de los europeos. Comienza miles de años antes, con los primeros habitantes que hicieron de estas tierras su hogar.
Pero todo cambiaría a finales del siglo XV, cuando un acontecimiento ocurrido al otro lado del océano transformaría para siempre la historia de América.
Y es precisamente ahí donde continúa nuestra historia.
