Conocer nuestros derechos es la primera forma de protegerlos
Muchas veces escuchamos frases como “voy a denunciar” o “me voy a querellar”, utilizando ambas palabras como si significaran lo mismo. Sin embargo, en nuestro sistema jurídico existen diferencias importantes que todo ciudadano debería conocer.
Una denuncia consiste en poner en conocimiento de la Policía Nacional, Guardia Civil, Fiscalía o Juzgado unos hechos que podrían ser constitutivos de delito. El ciudadano informa a la autoridad para que se investigue, pero eso no significa necesariamente que pase a formar parte activa del procedimiento judicial.
La querella, en cambio, supone dar un paso más. Quien presenta una querella no solo comunica unos hechos, sino que ejerce la acción penal y puede convertirse en parte acusadora dentro del proceso, pudiendo solicitar diligencias, aportar pruebas y participar de forma más directa en la causa. Para ello se necesita normalmente abogado y procurador.
También debemos saber que no todos los hechos se tramitan igual. Existen delitos públicos que cualquier ciudadano puede poner en conocimiento de las autoridades, mientras que otros asuntos, como determinados delitos contra el honor, requieren la actuación directa de la persona afectada mediante los cauces previstos por la ley.
Conocer esta diferencia evita confusiones. Una sociedad informada no es aquella donde todos somos expertos en leyes, sino aquella donde los ciudadanos conocemos las herramientas básicas que tenemos para defender nuestros derechos y cumplir nuestras responsabilidades.
JMACGYVER
Simplemente un hombre.
