HISTORIA | Fernando VII: entre el absolutismo y el liberalismo

Nota del autor: Este artículo forma parte de la serie dedicada a la Historia de España y analiza uno de los reinados más complejos del siglo XIX, una etapa decisiva para comprender los conflictos políticos que marcarían el futuro del país.

Cuando Fernando VII regresó a España en 1814, tras la derrota de Napoleón, muchos españoles esperaban que respetara la Constitución de Cádiz de 1812, nacida durante la Guerra de la Independencia. Sin embargo, el monarca tomó una decisión que cambiaría el rumbo de la historia: anuló la Constitución, restauró el absolutismo y recuperó todos los poderes de la Corona.

Aquella decisión dividió profundamente a la sociedad española. Por un lado estaban los absolutistas, partidarios de una monarquía con poder casi ilimitado. Por otro, los liberales, que defendían un sistema constitucional, la separación de poderes y mayores derechos para los ciudadanos. Esta confrontación marcaría gran parte del siglo XIX.

En 1820, el pronunciamiento militar encabezado por el coronel Rafael del Riego obligó al rey a jurar nuevamente la Constitución de Cádiz, dando comienzo al llamado Trienio Liberal. Durante tres años se intentó implantar un sistema constitucional, pero las tensiones internas y la oposición de las monarquías europeas dificultaron su consolidación.

En 1823, un ejército francés conocido como los Cien Mil Hijos de San Luis, enviado con el respaldo de la Santa Alianza, intervino en España y restauró el poder absoluto de Fernando VII. Comenzó así la llamada Década Ominosa, caracterizada por la persecución de numerosos liberales y el restablecimiento del absolutismo.

Mientras tanto, el Imperio español en América se desmoronaba. La mayor parte de los territorios continentales alcanzaron su independencia durante este periodo, poniendo fin a más de tres siglos de dominio español en gran parte del continente americano.

La muerte de Fernando VII en 1833 abrió una nueva crisis sucesoria. La Pragmática Sanción permitió que su hija Isabel II heredara el trono, anulando la Ley Sálica que impedía reinar a las mujeres. Su hermano, Carlos María Isidro, rechazó esta decisión y reclamó sus derechos al trono, dando origen a las Guerras Carlistas, uno de los conflictos civiles más importantes de la historia de España.

El reinado de Fernando VII simboliza el enfrentamiento entre dos formas de entender el Estado: el absolutismo heredado del Antiguo Régimen y el liberalismo que comenzaba a abrirse paso en Europa. Aquella lucha marcaría el futuro político de España durante gran parte del siglo XIX. En el próximo capítulo conoceremos las Guerras Carlistas y el largo camino hacia la construcción del Estado liberal.

Revisión histórica

Fernando VII restauró el absolutismo en 1814.

El Trienio Liberal transcurrió entre 1820 y 1823.

Rafael del Riego encabezó el pronunciamiento.

Los Cien Mil Hijos de San Luis intervinieron en 1823.

La Década Ominosa se desarrolló entre 1823 y 1833.

La independencia de la mayor parte de la América continental española tuvo lugar durante su reinado.

La muerte de Fernando VII en 1833 dio origen al conflicto sucesorio y a las Guerras Carlistas.

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