Séptima parte: una España que inicia una nueva etapa
La muerte de Carlos II en 1700 sin descendencia abrió uno de los momentos más decisivos de nuestra historia. La Corona española quedó sin heredero directo y comenzó una disputa entre dos candidatos: Felipe de Anjou, de la casa francesa de los Borbones, y el archiduque Carlos de Austria. Lo que empezó como un problema sucesorio terminó convirtiéndose en un gran conflicto europeo.
La Guerra de Sucesión Española (1701-1714) no fue solamente una guerra entre españoles. Las grandes potencias europeas luchaban también por mantener el equilibrio de poder y evitar que una sola familia dominara demasiado el continente. Dentro de España hubo territorios y sectores sociales que apoyaron a uno u otro candidato según sus intereses y visión de futuro.
Con la victoria de Felipe V llegó una nueva dinastía: los Borbones. España inició una etapa de reformas inspiradas en el modelo francés, buscando una administración más centralizada y un Estado más organizado. Los Decretos de Nueva Planta cambiaron la estructura política de antiguos territorios de la Corona de Aragón, mientras Castilla mantuvo sus instituciones como base del nuevo modelo.
Como ocurre tantas veces en la historia, no todo fue blanco o negro. España perdió parte de su influencia internacional, pero también comenzó una modernización administrativa que marcaría los siglos siguientes. Conocer este periodo no es elegir un bando del pasado; es entender cómo los acontecimientos fueron construyendo el país que conocemos hoy.
