Los Sabandeños y Elfidio Alonso: sesenta años llevando la memoria musical de Canarias por el mundo

Hay agrupaciones musicales que terminan formando parte de la historia del lugar donde nacieron. En Canarias, pocos ejemplos resultan tan representativos como Los Sabandeños. Su trayectoria está estrechamente ligada a la de Elfidio Alonso Quintero, periodista, escritor, político y estudioso del folclore que dedicó buena parte de su vida a investigar, conservar y divulgar la música tradicional de las Islas.

En agosto de 2026, recién cumplidos los 91 años, Alonso resumió de una manera singular lo que Los Sabandeños representan para Canarias: «Los Sabandeños siempre han existido, de una forma o de otra». La frase apareció en una entrevista concedida a Diario de Avisos y encierra una idea que va mucho más allá de la historia de una agrupación musical.

Porque antes de que existiera el nombre de Los Sabandeños ya estaban las isas, folías, malagueñas, seguidillas, romances y coplas; estaban las parrandas, las fiestas y romerías; estaban los tocadores y cantadores anónimos que transmitían de generación en generación una parte fundamental de la cultura popular canaria.

Los Sabandeños no inventaron aquel patrimonio.

Lo recogieron, lo estudiaron, lo reinterpretaron y contribuyeron decisivamente a que pudiera escucharse mucho más allá de las Islas.

Elfidio Alonso, un lagunero marcado por el folclore

Elfidio Alonso Quintero nació en San Cristóbal de La Laguna el 11 de agosto de 1935. Su biografía resulta difícil de encerrar en una sola profesión: abogado de formación, periodista, escritor, político y estudioso del folclore, desarrolló una extensa actividad cultural que terminaría convirtiéndolo en una figura relevante de la historia contemporánea de Canarias.

Su interés por la cultura popular comenzó muy pronto.

En su propia familia encontró algunas de sus primeras influencias. Ha recordado especialmente a sus tías María Rosa Alonso y Nieves y también sus experiencias infantiles en El Hierro, donde quedó impresionado por los bailarines, el pito y los grandes tambores de la música tradicional herreña. Más adelante, el contacto con músicos populares y las parrandas fue consolidando aquella afición.

Aquellas experiencias ayudan a comprender que la aparición de Los Sabandeños no fue un acontecimiento aislado.

Detrás existía una cultura musical que llevaba generaciones desarrollándose.

De una parranda de amigos a Los Sabandeños

Para encontrar los orígenes de la agrupación debemos trasladarnos a la Canarias de mediados de la década de 1960.

Un grupo de amigos comenzó a reunirse para cantar y tocar música popular. El propio Alonso situó aquellos antecedentes como parranda hacia 1964-1965. Las reuniones estuvieron vinculadas a Punta del Hidalgo y a la finca Sabanda, perteneciente a la familia Peraza.

De aquel lugar procedería el nombre que acabaría haciendo historia: Los Sabandeños.

En 1967, según el relato posterior del propio Elfidio Alonso, ya utilizaban ese nombre. Su presentación oficial tendría lugar en 1968 en el Ateneo, aunque para entonces ya habían realizado sus primeras grabaciones.

Lo que había comenzado prácticamente como una reunión de amigos se estaba convirtiendo en un proyecto cultural.

Y ocurrió en un momento especialmente interesante de la historia de Canarias.

Una Canarias que estaba cambiando

Los años sesenta representaron una época de profundas transformaciones económicas y sociales en las Islas.

El crecimiento turístico, la urbanización, las nuevas comunicaciones y los cambios en las formas de vida fueron modificando rápidamente la sociedad canaria. Costumbres que durante generaciones habían pertenecido a la vida cotidiana comenzaban a convivir con una sociedad cada vez más moderna.

En ese contexto adquiría especial importancia la recuperación de la cultura popular.

La música tradicional había sobrevivido principalmente gracias a la transmisión entre generaciones. Una canción podía pasar de padres a hijos, de unos tocadores a otros o conservarse en una determinada localidad durante décadas.

Pero el siglo XX introdujo un instrumento extraordinario para preservar aquella memoria: la grabación sonora.

El folclore podía abandonar el ámbito exclusivamente local y quedar registrado en discos.

Los Sabandeños comprendieron muy pronto las posibilidades de ese nuevo escenario.

Del pueblo al disco

Uno de los aspectos más impresionantes de la trayectoria de Los Sabandeños es precisamente su producción discográfica.

En la entrevista publicada por Diario de Avisos el 23 de agosto de 2026, Elfidio Alonso destacó que la agrupación había alcanzado alrededor de un centenar de discos de larga duración, cuyas portadas se conservan expuestas en la sede del grupo.

La cifra tiene importancia más allá de cualquier récord.

Cada grabación contribuyó a transformar una cultura fundamentalmente oral en un patrimonio que podía conservarse, reproducirse y difundirse.

Una isa que anteriormente debía escucharse directamente a un grupo de músicos podía viajar ahora dentro de un disco.

Podía llegar a Madrid, Barcelona, Buenos Aires, Caracas, La Habana o cualquier otro lugar donde hubiera interés por la cultura canaria.

Y allí aparece otra dimensión fundamental de Los Sabandeños: la relación entre Canarias y América.

Canarias y América: música de ida y vuelta

La historia de Canarias no puede entenderse sin mirar hacia el Atlántico.

Durante siglos, miles de canarios emigraron hacia Cuba, Venezuela, Puerto Rico, Uruguay y otros territorios americanos. Las personas viajaban, pero con ellas también lo hacían las palabras, las costumbres y la música.

Y las influencias regresaban.

El repertorio desarrollado por Los Sabandeños permitió mostrar precisamente esa relación entre la tradición musical canaria y las músicas populares hispanoamericanas.

La propia Academia Canaria de la Lengua destaca que el trabajo desarrollado por Elfidio Alonso permitió difundir tanto la música canaria como su relación con los ritmos populares de Hispanoamérica.

De este modo, la agrupación fue ampliando su repertorio sin abandonar sus raíces.

Canarias aparecía musicalmente como lo que históricamente había sido: un territorio situado entre continentes y profundamente relacionado con las culturas atlánticas.

«Los Sabandeños siempre existieron»

Décadas después de aquellas primeras reuniones, Elfidio Alonso encontró una curiosa manera de definir al grupo.

Cuando Diario de Avisos le preguntó en 2026 cómo describiría a Los Sabandeños, respondió que, en cierto sentido, siempre habían existido.

Su explicación resulta especialmente interesante desde el punto de vista histórico.

Alonso considera que antes de constituirse la agrupación ya existía en Canarias un poderoso espíritu colectivo alrededor del folclore. Recordaba además antecedentes como el Orfeón La Paz, la Masa Coral Tinerfeña o El Tronco Verde, así como antiguos intérpretes que llegaron a realizar grabaciones en discos de 78 revoluciones.

Los Sabandeños fueron, por tanto, herederos de una tradición anterior.

Su nacimiento puede fecharse.

La cultura que los hizo posibles, no.

Conservar no significa dejar de evolucionar

Existe además una cuestión fundamental cuando hablamos de folclore.

¿Debe conservarse exactamente como fue interpretado en el pasado o puede evolucionar?

Los Sabandeños ayudan a comprender que ambas cosas no son necesariamente incompatibles.

Recuperar una canción tradicional y llevarla a un escenario implica inevitablemente una transformación. Aparecen arreglos musicales, diferentes voces, instrumentaciones, estudios de grabación y nuevas formas de presentación.

El folclore deja de existir exclusivamente dentro de la fiesta o la parranda para convertirse también en espectáculo y patrimonio cultural organizado.

Eso no significa necesariamente destruir la tradición.

Puede ser precisamente una manera de garantizar su supervivencia.

Mucho más que Los Sabandeños

Aunque su nombre permanecerá inevitablemente unido a la agrupación, reducir la trayectoria de Elfidio Alonso únicamente a Los Sabandeños sería incompleto.

Durante décadas desarrolló también una extensa actividad periodística. Trabajó en medios como Jornada, La Tarde y El Día, además de colaborar con numerosas publicaciones y programas radiofónicos.

También publicó estudios relacionados con la cultura popular, entre ellos Antología del folclore musical canario y Estudios sobre el folclore canario.

Su vida estuvo igualmente ligada a la política municipal y autonómica. Fue alcalde de San Cristóbal de La Laguna entre 1987 y 1999 y posteriormente diputado del Parlamento de Canarias entre 1999 y 2003.

En 2022 fue elegido miembro honorario de la Academia Canaria de la Lengua, institución en la que pronunció en 2024 su discurso de ingreso dedicado a la clasificación y métrica de las coplas canarias.

Música, periodismo, literatura, investigación y política forman así diferentes capítulos de una misma trayectoria.

El relevo generacional

Quizás uno de los mayores desafíos para cualquier manifestación tradicional sea conseguir sobrevivir a sus fundadores.

Los Sabandeños afrontan ahora precisamente esa etapa.

En 2025, Elfidio Esteban Alonso Palazón, hijo de Elfidio Alonso Quintero y músico vinculado durante décadas a la agrupación, asumió la dirección general del proyecto con el objetivo declarado de actualizarlo y garantizar su continuidad.

Existe además una nueva generación familiar relacionada con la música y con la propia institución. En 2026, Alonso hablaba de hijos, nietos e incluso de un bisnieto próximo a tener edad para incorporarse, mientras aseguraba que veía el folclore canario con optimismo.

Es difícil imaginar una imagen más apropiada para explicar cómo funciona la cultura popular.

Una generación recibe algo de la anterior, lo hace suyo y después lo entrega a la siguiente.

Una parte de la memoria de Canarias

Más de seis décadas después de aquellas reuniones de amigos, Los Sabandeños han superado ampliamente las dimensiones de la parranda que les dio origen.

Sus grabaciones y actuaciones han servido para divulgar dentro y fuera del Archipiélago una parte esencial del patrimonio musical de Canarias.

Pero quizás el verdadero legado no pueda medirse únicamente contando discos, conciertos o años sobre los escenarios.

Su importancia está también en haber contribuido a que varias generaciones de canarios reconocieran como propio un repertorio que procedía de generaciones anteriores.

Por eso aquella reflexión de Elfidio Alonso a los 91 años contiene probablemente la mejor explicación de toda esta historia.

Los Sabandeños tienen una fecha de nacimiento.

Las canciones que hicieron suyas, no.

Mucho antes de los escenarios, de los viajes internacionales y del centenar de grabaciones estaban las voces de hombres y mujeres anónimos; las parrandas, los bailes, las coplas aprendidas de memoria y los instrumentos que acompañaron fiestas y reuniones durante generaciones.

Los Sabandeños no comenzaron aquella historia.

La recibieron de Canarias y ayudaron a que Canarias no la olvidara.


Fuentes consultadas

Diario de Avisos, entrevista de Álvaro Morales a Elfidio Alonso, «Los Sabandeños siempre existieron: estaban latentes en el folclore canario antes de fundarse», 23 de agosto de 2026.

Academia Canaria de la Lengua, biografía y trayectoria de Elfidio Alonso Quintero.

Diario de Avisos, entrevistas y artículos sobre los orígenes y evolución de Los Sabandeños y la trayectoria de Elfidio Alonso.

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