Llegó a La Moncloa con mayoría absoluta y una España golpeada por la crisis. Su Gobierno consiguió recuperar el crecimiento y reducir el desempleo, pero aplicó duros recortes, convivió con graves casos de corrupción y terminó derribado por la primera moción de censura victoriosa de la democracia.
Mariano Rajoy gobernó España desde diciembre de 2011 hasta junio de 2018. Cuando llegó a La Moncloa, el país atravesaba una situación económica y social extraordinariamente difícil.
El desempleo superaba los cinco millones de personas, el déficit público estaba descontrolado, muchas cajas de ahorros se encontraban al borde de la quiebra y existía el temor de que España necesitara un rescate internacional completo.
Rajoy había prometido confianza, estabilidad y una gestión económica seria. Durante su presidencia, España recuperó el crecimiento y comenzó a crear empleo. Sin embargo, para conseguirlo aplicó medidas que contradecían algunas de sus promesas electorales.
Su mandato también quedó marcado por los casos de corrupción que afectaron al Partido Popular y por la crisis independentista de Cataluña, que alcanzó su momento más grave en octubre de 2017.
UN POLÍTICO DE LARGA TRAYECTORIA
Mariano Rajoy Brey nació en Santiago de Compostela en 1955. Licenciado en Derecho, aprobó las oposiciones a registrador de la propiedad cuando tenía 23 años.
Comenzó su carrera política en Galicia y posteriormente dio el salto a la política nacional. Durante los gobiernos de José María Aznar ocupó distintos ministerios: Administraciones Públicas, Educación, Interior y Presidencia. También fue vicepresidente del Gobierno.
Aznar lo eligió como sucesor al frente del Partido Popular y candidato a la presidencia en las elecciones de 2004.
Rajoy perdió aquellas elecciones frente a José Luis Rodríguez Zapatero y volvió a ser derrotado en 2008. A pesar de las críticas internas y de quienes pedían su sustitución, resistió al frente del partido.
Su paciencia terminó dando resultado.
LA MAYORÍA ABSOLUTA DE 2011
En las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011, el Partido Popular consiguió 186 diputados, una de las mayores mayorías absolutas de la democracia española.
El PSOE sufrió un hundimiento electoral como consecuencia de la crisis económica y de los recortes adoptados durante los últimos años de Zapatero.
Rajoy llegó al poder prometiendo crear empleo, reducir el déficit y recuperar la confianza en España. También había asegurado durante la campaña que no subiría los impuestos.
Pocos días después de formar Gobierno, anunció una importante subida del impuesto sobre la renta. Meses más tarde elevó también el IVA.
Rajoy justificó esas decisiones afirmando que la situación económica que había encontrado era mucho peor de lo que esperaba. Para muchos ciudadanos, sin embargo, aquello representó el primer incumplimiento importante de sus promesas electorales.
LOS RECORTES Y LA REFORMA LABORAL
El Gobierno aprobó reducciones del gasto público que afectaron a la sanidad, la educación, la dependencia y otras políticas sociales. También suprimió la paga extraordinaria de Navidad de los empleados públicos en 2012, aunque posteriormente fue devuelta.
Una de sus medidas más importantes fue la reforma laboral de 2012. Su objetivo era facilitar la contratación y permitir que las empresas pudieran adaptarse mejor a las dificultades económicas.
La reforma abarató y facilitó determinados despidos, dio más poder a los convenios de empresa y permitió una mayor flexibilidad en las condiciones de trabajo.
Sus defensores sostienen que ayudó a que las empresas comenzaran a crear empleo cuando regresó el crecimiento económico.
Sus críticos consideran que debilitó la protección de los trabajadores, redujo los salarios y extendió la temporalidad y la precariedad laboral.
Probablemente ambas cosas contienen una parte de verdad: el empleo comenzó a recuperarse, pero una parte importante de los nuevos puestos de trabajo ofrecía peores condiciones y menor estabilidad.
EL RESCATE DE LA BANCA
Uno de los momentos más delicados llegó en 2012 con la crisis de Bankia y de otras entidades financieras.
Durante los años de la burbuja inmobiliaria, muchas cajas de ahorros habían concedido préstamos de alto riesgo y acumulado enormes cantidades de activos problemáticos. Cuando cayó el precio de la vivienda y aumentó la morosidad, sus balances quedaron gravemente dañados.
España solicitó ayuda financiera a la Unión Europea para sanear su sistema bancario. Rajoy y su Gobierno evitaron inicialmente utilizar la palabra «rescate» y hablaron de un préstamo en condiciones favorables.
Aunque el rescate se destinó directamente a las entidades financieras y no fue una intervención completa de la economía española, el dinero pasó a formar parte de la deuda pública.
El Gobierno defendió que salvar el sistema financiero era imprescindible para proteger los depósitos y evitar el colapso del crédito. La gran pregunta que quedó entre los ciudadanos fue por qué se destinaban miles de millones a rescatar bancos mientras se reducían servicios públicos y muchas familias perdían sus viviendas.
Una parte importante del dinero empleado nunca fue recuperada.
LOS DESAHUCIOS Y EL MALESTAR SOCIAL
Durante los primeros años de Rajoy, miles de familias sufrieron desahucios por no poder pagar sus hipotecas o alquileres.
La Plataforma de Afectados por la Hipoteca y otros movimientos sociales reclamaron soluciones más amplias, como la dación en pago y el alquiler social.
El Gobierno aprobó medidas para proteger a determinados colectivos vulnerables, pero fueron consideradas insuficientes por las organizaciones ciudadanas.
Las protestas sociales se multiplicaron. Las llamadas mareas blanca y verde defendieron la sanidad y la educación públicas, mientras sindicatos y colectivos ciudadanos convocaron manifestaciones y huelgas contra los recortes.
Rajoy respondió con una forma de gobernar basada en la resistencia, la prudencia y el paso del tiempo. Esa actitud le permitió superar numerosas crisis, pero también transmitió la impresión de que evitaba dar explicaciones.
LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA
A partir de 2014, la economía española volvió a crecer y comenzó a crear empleo con fuerza.
El turismo alcanzó cifras históricas, aumentaron las exportaciones y mejoró la confianza internacional. España dejó atrás el riesgo inmediato de intervención y redujo progresivamente el desempleo.
El Gobierno presentó estos resultados como la demostración de que sus reformas y ajustes habían funcionado.
Sin embargo, la recuperación no llegó de igual manera a todos los ciudadanos. El paro continuó siendo muy elevado, numerosos jóvenes tuvieron que emigrar, los salarios perdieron poder adquisitivo y muchas familias siguieron sufriendo dificultades.
También ayudaron factores externos: la política monetaria del Banco Central Europeo, los bajos tipos de interés, la caída del precio del petróleo y la recuperación de la economía europea.
Rajoy merece que se reconozca la estabilización conseguida, pero no puede atribuirse en exclusiva todos los beneficios de la recuperación, de la misma manera que Zapatero tampoco fue el único responsable de la crisis.
LA ABDICACIÓN DE JUAN CARLOS I
En junio de 2014, el rey Juan Carlos I anunció su abdicación después de casi treinta y nueve años de reinado.
La Corona atravesaba una etapa difícil, marcada por el caso Nóos, la imputación de la infanta Cristina y el deterioro de la imagen pública del monarca.
El Gobierno de Rajoy tramitó con rapidez la ley que hizo posible la abdicación. Felipe VI fue proclamado rey ante las Cortes Generales el 19 de junio de 2014.
La sucesión se produjo con normalidad institucional, algo que debe incluirse entre los momentos importantes gestionados durante su presidencia.
LOS CASOS DE CORRUPCIÓN
La corrupción fue una de las mayores sombras del Gobierno de Rajoy.
El caso Gürtel investigó una extensa red de empresarios y cargos públicos relacionada con administraciones gobernadas por el Partido Popular. A este escándalo se sumaron otros casos, como Púnica, Lezo y la investigación sobre la contabilidad del extesorero del PP Luis Bárcenas.
En 2013 se publicaron los llamados «papeles de Bárcenas», que recogían una supuesta contabilidad paralela del partido y pagos a distintos dirigentes.
Rajoy negó haber recibido dinero irregular y compareció en el Congreso para defender su actuación. También declaró como testigo durante el juicio del caso Gürtel.
Una de las frases que más daño político le causó apareció en unos mensajes enviados a Bárcenas cuando el escándalo ya había estallado:
«Luis, sé fuerte».
Para muchos ciudadanos, aquel mensaje simbolizó la dificultad de Rajoy para romper claramente con un antiguo colaborador que conocía las finanzas del partido.
En mayo de 2018, la Audiencia Nacional dictó la primera gran sentencia del caso Gürtel. Numerosos acusados fueron condenados y el Partido Popular fue declarado responsable civil a título lucrativo por haberse beneficiado de determinadas actividades de la trama.
La sentencia provocó una crisis política que terminó poniendo fin al Gobierno.
LAS ELECCIONES DE 2015 Y 2016
En diciembre de 2015, el Partido Popular volvió a ganar las elecciones, pero perdió la mayoría absoluta.
La aparición de Podemos y Ciudadanos acabó con el dominio casi completo que PP y PSOE habían mantenido durante décadas. El Congreso quedó dividido y ningún candidato consiguió formar Gobierno.
Rajoy renunció inicialmente a presentarse a la investidura porque no tenía apoyos suficientes. Pedro Sánchez lo intentó, pero tampoco consiguió los votos necesarios.
España tuvo que repetir las elecciones en junio de 2016. El Partido Popular mejoró sus resultados, aunque siguió sin mayoría absoluta.
Después de meses de bloqueo, Rajoy fue investido gracias al apoyo de Ciudadanos, Coalición Canaria y la abstención de una parte de los diputados socialistas. Aquella decisión provocó una profunda crisis interna en el PSOE y la dimisión temporal de Pedro Sánchez como secretario general.
Rajoy comenzó así su segundo mandato, pero lo hizo al frente de un Gobierno en minoría.
EL DESAFÍO INDEPENDENTISTA DE CATALUÑA
El problema más grave de su segunda legislatura fue el desafío independentista catalán.
El movimiento soberanista había crecido durante los años anteriores, impulsado por distintos factores: la sentencia sobre el Estatuto, la crisis económica, el enfrentamiento político y la decisión de una parte del nacionalismo catalán de avanzar hacia la independencia.
En 2014, el Gobierno de Artur Mas organizó la consulta del 9 de noviembre, suspendida previamente por el Tribunal Constitucional.
El conflicto se agravó con la llegada de Carles Puigdemont a la presidencia de la Generalitat. Los partidos independentistas anunciaron su intención de celebrar un referéndum y declarar la independencia aunque no existiera autorización del Estado.
Los días 6 y 7 de septiembre de 2017, el Parlamento de Cataluña aprobó las llamadas leyes de ruptura. Lo hizo con procedimientos muy discutidos y sin las garantías habituales para la oposición.
El Tribunal Constitucional suspendió esas normas, pero el Gobierno catalán mantuvo la convocatoria del referéndum del 1 de octubre.
EL 1 DE OCTUBRE DE 2017
El referéndum se celebró sin censo fiable, sin una autoridad electoral independiente y sin las garantías necesarias para que pudiera considerarse legal y vinculante.
La Policía Nacional y la Guardia Civil intentaron impedir las votaciones por orden judicial. En algunos colegios electorales se produjeron cargas policiales e imágenes de violencia que dieron la vuelta al mundo.
El Estado tenía el deber de hacer cumplir las decisiones judiciales, pero la actuación policial en determinados lugares fue desproporcionada y provocó un grave daño a la imagen de España.
Rajoy defendió que el referéndum no había existido jurídicamente. Esa afirmación era correcta desde el punto de vista legal, pero políticamente resultaba insuficiente: millones de personas habían participado en una jornada que mostraba la profundidad del conflicto.
LA DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA Y EL ARTÍCULO 155
El 27 de octubre de 2017, el Parlamento catalán aprobó una declaración unilateral de independencia.
Ese mismo día, el Senado autorizó al Gobierno a aplicar el artículo 155 de la Constitución. Rajoy destituyó al Gobierno de Carles Puigdemont, disolvió el Parlamento autonómico y convocó elecciones en Cataluña.
Era la primera vez que se aplicaba ese artículo constitucional.
La intervención fue apoyada por el Partido Popular, el PSOE y Ciudadanos. Se realizó de forma limitada y finalizó después de la formación de un nuevo Gobierno catalán.
Rajoy consiguió restaurar la legalidad sin recurrir a medidas más extremas y convocó elecciones inmediatamente. Sin embargo, también fue criticado por haber dejado crecer el problema durante años y por su escasa iniciativa política para buscar una solución antes de llegar al enfrentamiento definitivo.
Una parte de los dirigentes independentistas ingresó en prisión preventiva y otros, entre ellos Puigdemont, abandonaron España.
La crisis dejó a la sociedad catalana profundamente dividida y abrió heridas que todavía continúan.
EL FINAL DE ETA
En mayo de 2018, ETA anunció su disolución definitiva.
La organización terrorista llevaba desde 2011 sin cometer atentados y se encontraba derrotada policial, judicial, política y socialmente.
Rajoy mantuvo una política de firmeza y rechazó realizar concesiones a la banda. La desaparición de ETA fue un éxito colectivo construido durante décadas por las fuerzas de seguridad, los jueces, las víctimas, la sociedad y los distintos gobiernos democráticos.
LA MOCIÓN DE CENSURA
Después de conocerse la sentencia del caso Gürtel, Pedro Sánchez presentó una moción de censura contra Rajoy.
La Constitución española establece que una moción de censura debe incluir un candidato alternativo. Por tanto, si Rajoy era derrotado, Sánchez se convertiría automáticamente en presidente.
La moción recibió el apoyo del PSOE, Unidos Podemos, los partidos nacionalistas vascos y distintas formaciones catalanas.
El 1 de junio de 2018, la moción salió adelante con 180 votos. Era la primera moción de censura victoriosa desde la recuperación de la democracia.
Mariano Rajoy tuvo que abandonar La Moncloa. Poco después dejó la presidencia del Partido Popular y regresó a su plaza de registrador de la propiedad.
LAS LUCES DE RAJOY
Entre los principales logros de su presidencia pueden señalarse:
- La estabilización de una economía que se encontraba al borde del rescate completo.
- La recuperación del crecimiento económico a partir de 2014.
- La creación de empleo y la reducción progresiva del paro.
- El saneamiento del sistema financiero, aunque tuvo un coste público muy elevado.
- La gestión ordenada de la abdicación de Juan Carlos I y la proclamación de Felipe VI.
- La defensa del orden constitucional frente a la declaración unilateral de independencia.
- La aplicación limitada y temporal del artículo 155.
- La disolución definitiva de ETA durante su mandato.
- Su capacidad para mantener la estabilidad del Gobierno durante momentos extremadamente difíciles.
LAS SOMBRAS DE RAJOY
Entre sus principales errores y controversias destacan:
- La subida de impuestos después de prometer que no los subiría.
- Los recortes en sanidad, educación, dependencia y otras políticas sociales.
- Una reforma laboral que aumentó la flexibilidad, pero también la inseguridad de muchos trabajadores.
- El enorme coste público del rescate bancario.
- La falta de protección suficiente para numerosas familias afectadas por los desahucios.
- Su tendencia a evitar explicaciones y dejar que los problemas se desgastaran con el tiempo.
- Los numerosos casos de corrupción que afectaron al Partido Popular.
- Su actuación ante el caso Bárcenas y el daño provocado por el mensaje «Luis, sé fuerte».
- La falta de iniciativa política para evitar que el conflicto catalán llegara a su punto más grave.
- La actuación policial desproporcionada en algunos colegios durante el 1 de octubre.
- El aumento de la precariedad y la desigualdad durante los primeros años de la recuperación.
MI REFLEXIÓN
Mariano Rajoy recibió una España al borde del precipicio económico y dejó un país que había recuperado el crecimiento y comenzaba a reducir el desempleo. Negar ese resultado sería injusto.
También sería injusto olvidar el precio que pagaron muchos ciudadanos.
Los recortes, las subidas de impuestos, los desahucios, la emigración juvenil y la precariedad dejaron profundas heridas sociales. La recuperación apareció en las estadísticas antes de llegar a numerosos hogares.
Rajoy fue un político de resistencia. Creía que muchos problemas podían solucionarse evitando movimientos precipitados y esperando a que las circunstancias cambiaran. Esa paciencia le permitió sobrevivir a derrotas electorales, luchas internas y momentos de enorme presión.
Pero el tiempo no siempre resuelve los problemas. En ocasiones los hace más grandes.
Así ocurrió con la corrupción. Rajoy reaccionó tarde y con pocas explicaciones ante los escándalos que afectaron a su partido. Y algo parecido sucedió en Cataluña: defendió correctamente la legalidad constitucional, pero no comprendió a tiempo que el problema también necesitaba una respuesta política.
Su presidencia tuvo dos finales simbólicos. Primero consiguió superar la amenaza de quiebra económica. Después cayó por una sentencia relacionada con la corrupción de su propio partido.
Rajoy estabilizó España, pero no consiguió recuperar completamente la confianza de los ciudadanos en las instituciones. Su historia demuestra que una buena cifra económica no puede borrar los abusos políticos y que gobernar exige algo más que resistir: también exige explicar, anticiparse y actuar a tiempo.
Próxima entrega: Pedro Sánchez — Del regreso del PSOE al poder a la España más polarizada.
Categoría: Historia
Subcategoría: Presidentes de la democracia
Etiqueta: De Suárez a Sánchez
Extracto: Mariano Rajoy gobernó España entre 2011 y 2018. Consiguió recuperar el crecimiento económico, pero su presidencia quedó marcada por los recortes, la corrupción, la crisis independentista de Cataluña y la moción de censura que lo expulsó de La Moncloa.
