OPINIÓN | Ceuta, al límite: ¿a qué esperan?

¿Y a qué espera el Gobierno para elevar todavía más la respuesta? Ceuta no es solamente frontera de España: es frontera exterior de la Unión Europea. Si la presión supera las capacidades ordinarias de una ciudad de apenas veinte kilómetros cuadrados, España debe exigir a Bruselas todos los instrumentos de cooperación, financiación y apoyo que jurídicamente correspondan. Europa no puede mirar Ceuta como un problema lejano del norte de África cuando estamos hablando de territorio español y, por tanto, europeo. ¿Tenemos que esperar a que ocurra una desgracia para comprender la dimensión de lo que está pasando?

Porque la tensión ya no es una hipótesis. Hemos visto militares heridos tras un ataque a pedradas, enfrentamientos, cargas policiales, asentamientos incendiados, ciudadanos radicalizados, migrantes violentos y periodistas acosados. Las fuerzas de seguridad están intentando mantener el orden entre grupos enfrentados mientras la tensión aumenta. La mecha está preparada y lo único que falta es que alguien la prenda. Y entonces llegarán las declaraciones solemnes, los minutos de silencio y las explicaciones sobre aquello que supuestamente nadie podía prever. Esta vez no podrán decir que no había señales.

Por eso hay que actuar antes de contar muertos, no después. Refuerzo policial suficiente, medios para las Fuerzas Armadas dentro de sus competencias, cooperación europea, retornos cuando legalmente procedan, protección para quienes tengan derecho a ella y persecución inmediata de cualquier delito, lo cometa quien lo cometa. Y si existen indicios de grupos organizados o infiltrados que pretendan provocar disturbios, que Inteligencia y las Fuerzas de Seguridad investiguen hasta el final. Firmeza, pero dentro de la ley.

Pedro Sánchez y su Gobierno tienen ahora la responsabilidad de impedir que Ceuta pase de una crisis gravísima a una tragedia. Ya no basta con nombrar coordinadores, publicar decretos o discutir qué ministro tenía razón sobre los avisos previos. Ceuta necesita resultados visibles en la calle. Y España debería llamar a la puerta de las instituciones europeas con toda la fuerza política necesaria: esta frontera no termina en Ceuta; también protege el espacio europeo.

Porque después de todo lo sucedido la pregunta resulta estremecedoramente sencilla: ¿a qué están esperando? ¿A que haya muertos? Espero que no tengamos que escribir dentro de unos días que aquello que podía evitarse terminó ocurriendo. El Estado todavía está a tiempo de apagar la mecha. Pero para apagarla primero hay que reconocer que está encendida.

JMACGYVER

Europa comienza también en Ceuta. Y las crisis se gobiernan antes de que haya víctimas; después solamente se administran sus consecuencias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *