Después de casi un mes de crisis, Pedro Sánchez ha reunido al Consejo de Seguridad Nacional para abordar Ceuta y crear finalmente un mando único. Felipe VI no ha participado. Es perfectamente legal: la ley establece que el Consejo lo preside el presidente del Gobierno y que, cuando asiste el Rey, lo preside el monarca. Pero precisamente por eso pregunto: ¿si esta crisis no merece invitar al jefe del Estado, qué situación lo merece?
No estoy pidiendo que Felipe VI gobierne, porque no le corresponde. Estoy hablando de presencia institucional y unidad de España ante una situación extraordinaria en una frontera española y europea. El Rey ha seguido personalmente la crisis, recibió a Juan Vivas y manifestó su compromiso de visitar Ceuta. Sin embargo, el Gobierno dijo que esa visita tendría lugar «cuando sea oportuno» y «en coordinación» con el Ejecutivo. ¿Cuándo llegará ese momento? ¿Cuando Ceuta haya dejado de necesitar precisamente ese gesto?
La paradoja es todavía mayor. El Gobierno llegó a sondear la posibilidad de que Felipe VI telefoneara a Mohamed VI para ayudar ante la crisis, y fuentes de Zarzuela situaban tanto esa posible llamada como una visita a Ceuta dentro de la coordinación con el Ejecutivo. ¿El Rey puede ser útil para hablar con el rey de Marruecos, pero no se considera necesaria su presencia en el Consejo que aborda la seguridad de una ciudad española? A mí, como mínimo, me cuesta entenderlo.
Y encima escuchamos versiones difíciles de encajar. Primero se habla de una visita «cuando sea oportuno» y coordinada con el Gobierno; ahora la portavoz asegura que Zarzuela es «dueña de su propia agenda» y niega que el Ejecutivo haya puesto obstáculos. Pues aclárense. Porque mientras unos hablan de coordinación, otros de agenda propia y el Rey sigue sin pisar Ceuta, los ciudadanos tienen derecho a preguntarse quién decide finalmente que ha llegado ese dichoso momento oportuno.
Ceuta es España todos los días, no solamente cuando conviene recordarlo en un discurso. Y Felipe VI es el jefe del Estado de todos los españoles, incluidos los ceutíes. No necesita gobernar para que su presencia tenga un enorme valor institucional. No culpemos después al Rey por no aparecer donde políticamente parece que todos están esperando a que otro abra la puerta. Y si esa puerta depende del Gobierno, después de lo ocurrido en Ceuta, yo ya la habría abierto de par en par.
JMACGYVER
Si Ceuta es España —y lo es—, quizá el verdadero «momento oportuno» para que esté allí el Rey sea precisamente cuando más necesitan verlo sus ciudadanos.
