Ya está bien de buscar palabras para rebajar lo que ocurre en Ceuta. ¿«Seguridad subjetiva»? La seguridad no puede convertirse en un juego semántico cuando los ciudadanos reclaman respuestas y quienes protegen la frontera necesitan planificación, medios y respaldo. Fernando Grande-Marlaska no es un comentarista: es el ministro del Interior y responsable político de la seguridad interior del Estado. Si la gestión funciona, podrá reivindicarla; cuando no funciona, también tiene que asumir su responsabilidad.
Ceuta necesita Policía Nacional y Guardia Civil suficientemente dotadas, una frontera eficaz y una aplicación firme de la ley. Si un extranjero comete delitos y legalmente procede su expulsión, tramítese y ejecútese con todas las garantías del Estado de derecho. Lo que no vale es pedir tranquilidad mientras los ciudadanos contemplan cómo los problemas se eternizan. Humanidad no significa impunidad y controlar una frontera no es xenofobia. La seguridad puede tener una percepción subjetiva; la responsabilidad de garantizarla no.
Y ahora comienza el colegio. Otra preocupación que llevamos semanas advirtiendo. Los menores migrantes tienen que recibir la protección que establece la ley, pero los niños ceutíes tampoco pueden pagar las consecuencias de una crisis que no han creado. Tienen derecho a sus colegios, sus instalaciones deportivas, sus juegos y su vida cotidiana. Si una emergencia obliga a utilizar recursos públicos destinados habitualmente a otras actividades, corresponde a las administraciones ofrecer alternativas suficientes. La infancia pasa una sola vez: los problemas de los adultos no deberían arrebatársela a ningún niño, venga de donde venga.
Mientras tanto, Pedro Sánchez reaparece en TikTok recomendando un libro sobre inteligencia artificial de Stuart Russell y música de Interpol. Incluso tuvo que consultar el móvil para recordar el nombre del autor que estaba recomendando, según publicó ABC. Información de ABC sobre las recomendaciones de Sánchez en TikTok Nada tengo contra que un presidente recomiende libros o canciones. Pero las formas, el momento y las prioridades importan. Sánchez no es un influencer intentando conseguir seguidores: es el presidente del Gobierno de España. Y mientras una parte de España reclama soluciones, quizá toque menos estrategia de imagen y más Presidencia.
También está Marruecos. España necesita cooperación con Rabat, pero cooperar no significa depender. Ceuta es España y frontera exterior de la Unión Europea. El Gobierno debe exigir al país vecino el cumplimiento de sus compromisos, reforzar nuestra capacidad fronteriza y reclamar a Bruselas una implicación acorde con la situación. La diplomacia sirve para resolver problemas y evitar conflictos, no para acostumbrarnos a vivir pendientes permanentemente de qué hará el vecino. Un buen vecino respeta la puerta de tu casa; y un Estado serio se asegura de poder protegerla.
Y finalmente la responsabilidad termina donde tiene que terminar: arriba. Señor Marlaska: menos «seguridad subjetiva» y más seguridad efectiva. Señor Sánchez: menos explicaciones, menos imagen cuidadosamente diseñada y más Gobierno. Puede recomendar a Stuart Russell, escuchar a Interpol y utilizar TikTok cuanto quiera, pero antes que influencer es presidente de España. Ceuta no necesita recomendaciones musicales: necesita decisiones, seguridad, coordinación y soluciones.
Un libro puede recomendarse mañana. Una canción puede esperar. La seguridad de una ciudad y la infancia de sus niños, no.
