OPINIÓN | ¿Cuánto ingresa el Estado de lo que pagamos? (VIII): autónomo, facturar 100 euros no significa ganar 100 euros

El autónomo abre la persiana y empieza a pagar antes de saber cuánto habrá ganado al terminar el mes. Alquiler, electricidad, combustible, herramientas, gestoría, seguros, proveedores y otros gastos forman parte de la actividad. Y después llegan Seguridad Social e impuestos. Por eso cuando alguien dice que un autónomo «ha facturado 50.000 euros», esa cifra por sí sola dice muy poco sobre lo que realmente se lleva a casa. Facturación, beneficio y dinero disponible son tres cosas completamente diferentes.

Empecemos por una factura sencilla de 100 euros más IVA para una actividad sometida al tipo general. El cliente paga 121 euros, pero esos 21 euros de IVA no deben considerarse beneficio del autónomo. En términos generales, el profesional declara el IVA repercutido y puede deducir el IVA soportado que reúna los requisitos legales; posteriormente ingresa la diferencia correspondiente. Por eso tampoco sería correcto escribir que «Hacienda se queda 21 de cada 100 euros que gana el autónomo». Esos 100 euros son ingreso antes de descontar los gastos de la actividad, y el IVA funciona con una lógica distinta.

Después aparece la Seguridad Social. Desde la reforma del RETA, los trabajadores por cuenta propia cotizan en función de sus rendimientos netos anuales, con bases asociadas a distintos tramos y posterior regularización. En 2026, por ejemplo, la tabla general comienza para rendimientos desde 1.166,70 hasta 1.300 euros mensuales con una base mínima de 950,98 euros, mientras que en los niveles superiores las bases mínimas van aumentando hasta 1.928,10 euros para rendimientos superiores a 6.000 euros mensuales. La Administración Tributaria comunica posteriormente los rendimientos reales a la Seguridad Social para efectuar la regularización correspondiente.

Y aún queda el impuesto sobre la renta. Un autónomo persona física puede tributar en el IRPF por el rendimiento de su actividad, mientras una sociedad está sometida al Impuesto sobre Sociedades conforme a sus propias reglas. Tampoco aquí podemos afirmar que todo autónomo entrega el mismo porcentaje de sus ganancias: el resultado depende del rendimiento, gastos deducibles, modalidad de tributación y circunstancias particulares. Incluso determinados autónomos continúan en 2026 dentro del sistema de estimación objetiva o módulos, para el que Hacienda mantiene una reducción general del 5 % sobre el rendimiento neto calculado por ese método.

Reflexión final

Aquí está quizá la gran diferencia entre facturar y ganar. Un profesional puede enviar una factura de 121 euros y eso no significa que tenga 121 euros disponibles para su bolsillo. Hay IVA que gestionar, gastos necesarios para producir esos ingresos, cotización a la Seguridad Social y finalmente tributación sobre el rendimiento. Los impuestos y cotizaciones financian servicios públicos y protección social; pero también es legítimo preguntarse cuánta carga administrativa y económica puede soportar una pequeña actividad antes de dejar de ser rentable. Porque al autónomo no debería preguntársele únicamente cuánto factura. La pregunta realmente importante es: después de pagar todo lo necesario para trabajar y cumplir con las Administraciones, ¿cuánto le queda realmente de su trabajo?

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Serie: ¿Cuánto ingresa el sector público de lo que pagamos? — (VIII) Autónomos y pequeñas empresas

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