OPINIÓN | ¿También nos van a decir cómo tenemos que besarnos? | JMACGYVER

Hay momentos en los que uno se pregunta si el Gobierno ha perdido definitivamente el sentido de la medida. Ahora resulta que los rodajes deberán contar con un “coordinador de intimidad” para supervisar las escenas de sexo. Después de regular cómo contratamos, cómo despedimos, cómo hablamos y casi cómo pensamos, parece que también toca regular cómo dos actores profesionales interpretan un beso o una escena íntima.

Nadie discute que cualquier abuso debe perseguirse con toda la fuerza de la ley. Faltaría más. Pero una cosa es proteger a los trabajadores y otra muy distinta convertir cada profesión en un manual de instrucciones redactado desde un despacho ministerial. ¿De verdad hemos llegado al punto de pensar que dos adultos no pueden establecer sus propios límites sin que el Estado coloque un supervisor entre ambos?

Lo preocupante no es solo esta medida. Lo preocupante es la filosofía que hay detrás. Siempre aparece la misma receta: si existe un problema puntual, la solución es crear una nueva obligación, una nueva figura, una nueva inspección y, por supuesto, más burocracia. Al final, parece que el ciudadano ya no puede tomar una decisión sin que antes exista un protocolo aprobado por el BOE.

Si seguimos por este camino, cualquier exageración dejará de parecer imposible. Hoy hay un coordinador de intimidad en un rodaje; mañana, quién sabe. Viendo la velocidad con la que algunos pretenden regular todos los aspectos de nuestra vida, uno acaba preguntándose cuál será el siguiente ámbito que necesitará la tutela permanente del Estado. Y esa es, precisamente, la cuestión que debería preocuparnos mucho más que una escena de cine.

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