En el artículo anterior expliqué que trabajar más años no siempre significa cobrar una pensión mayor. Hoy toca responder a la pregunta que muchos lectores me habéis planteado: ¿entonces de qué depende realmente la cuantía de mi jubilación? La respuesta es sencilla: de dos factores. Los años cotizados y, sobre todo, las bases por las que has cotizado durante tu vida laboral.
No basta con decir «he trabajado treinta o cuarenta años». Lo importante es por cuánto has cotizado a la Seguridad Social. Cada mes, tu empresa y tú realizáis una cotización calculada sobre tu salario. Esa información queda registrada y sirve para calcular la llamada base reguladora, que es la cifra sobre la que después se aplica el porcentaje correspondiente según los años cotizados. Por eso dos personas con el mismo tiempo trabajado pueden terminar cobrando pensiones muy distintas.
También conviene entender otra realidad. Cobrar parte del sueldo «en negro» puede parecer una ventaja inmediata porque entra más dinero en el bolsillo. Pero ese dinero desaparece cuando llega la jubilación. Si no cotiza, no cuenta. Ni mejora la futura pensión, ni protege en caso de incapacidad, ni aumenta las prestaciones por desempleo. Lo que hoy parece un beneficio puede convertirse mañana en una pérdida de miles de euros a lo largo de toda la jubilación.
Por eso siempre digo que la mejor forma de proteger nuestro futuro no es confiar en rumores, sino conocer cómo funciona el sistema. Revisar la vida laboral, comprobar las bases de cotización y exigir que todo el salario figure correctamente declarado son decisiones que pueden marcar una enorme diferencia cuando llegue el momento de retirarse.
Reflexión final
La pensión no empieza a construirse el día que uno solicita la jubilación. Empieza a construirse el primer día que empezamos a trabajar. Cada contrato, cada nómina y cada cotización cuentan.
No permitas que nadie te convenza de que trabajar sin cotizar o cobrar una parte del sueldo en negro es un buen negocio. Normalmente, quien ahorra dinero es el empresario que paga menos cotizaciones y menos impuestos. El trabajador, en cambio, pierde derechos que tardó toda una vida en ganar.
Porque el mejor sueldo no es solo el que cobras hoy.
Es también el que te permitirá vivir con dignidad mañana.
No escribo para convencer. Escribo para invitar a pensar. Porque una sociedad bien informada siempre toma mejores decisiones que una sociedad llena de mitos y medias verdades
