¿OTRO 15M? LA PIEDRA, LA MANO Y LA MEMORIA

No escribo para convencer, escribo para pensar.

Me envían una imagen de Bea Talegón anunciando que nos están montando otro 15M. Según ella, ahora ya sabemos lo que fue el primero. Pues yo debo de ser de los pocos que todavía tienen preguntas. Porque una cosa es denunciar la manipulación política y otra muy distinta es insinuar que existe una conspiración sin explicar quién la organiza ni aportar pruebas. Lanzar la piedra y esconder la mano tampoco es precisamente un ejercicio de transparencia.

En algo sí merece la pena detenerse: llevamos años escuchando promesas sobre vivienda, sanidad, educación y justicia. Los problemas siguen ahí, gobierne quien gobierne. Pero señalar únicamente al Gobierno central, olvidando las competencias autonómicas y municipales, es contar la película a medias. Y las medias verdades, vengan del Gobierno, de la oposición o de un micrófono, también pueden manipular.

El 15M nació de un descontento social que era real. Después llegaron los partidos, los dirigentes, las oportunidades políticas y las decepciones. ¿Hubo quienes aprovecharon aquel movimiento para alcanzar el poder? Es una cuestión legítima que merece analizarse. Pero reducir a miles de ciudadanos indignados a simples marionetas exige pruebas, no titulares llamativos. Que algunos sacaran provecho de las protestas no significa que todos estuvieran engañados.

Y aquí viene lo que más me molesta: quienes denuncian la manipulación ajena deberían ser los primeros en evitarla. Si alguien afirma que se está preparando otro 15M, que explique quién, cómo y con qué pruebas. Porque sembrar sospechas y dejar que cada lector imagine al culpable es muy cómodo. Si aciertas, puedes presumir de haberlo advertido; si te equivocas, siempre podrás decir que solo estabas haciendo preguntas.

Tampoco estaría mal exigir la misma coherencia a nuestros políticos. No puede ser que una manifestación sea la voz del pueblo cuando perjudica al adversario y una conspiración cuando incomoda a los nuestros. Ni que los problemas de vivienda sean una emergencia en la oposición y una cuestión complicada cuando se gobierna. La memoria política no debería durar únicamente lo que tarda nuestro partido favorito en cambiar de silla.

No sé si tendremos otro 15M, ni quién podría beneficiarse políticamente de él. Lo que sí tengo claro es que desconfiar de todo no nos convierte automáticamente en personas mejor informadas. La próxima vez que alguien nos advierta de que nos están manipulando, quizá deberíamos empezar por preguntarle qué pruebas tiene y qué intereses defiende. Porque a veces, mientras miramos hacia donde nos señalan, olvidamos mirar la mano que señala.

JMacGyver — No escribo para convencer, escribo para pensar.

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